Archivo para Marzo 2006
Caballo de Río

¡Qué difícil es la tarea de sacar mi hipopótamo del pantano! He probado con helicópteros, grúas, dispositivos especilizados para hipopótamos, pero por más que intento, nada de nada, y el hipopótamo sigue donde mismo. A veces me mira con ojos de hambre y yo solamente atino a lanzarle silencios y ramas para que coma. Y entonces, en lo máximo de mi apuro, me rebelo ante la andanada del destino.
Mi gato me observa también, pero no me comprende. “¿Para qué quieres un caballo de río?”, me dice al tiempo que mueve su cola (Como él habla griego me traduce casi literalmente todas las palabras que incluyen raíces helénicas). Entonces, yo con mi habitual cara de simio, le digo “¡Tú no entiendes! No sabes nada de cosas imposibles…” Mi gato sonríe, obviamente, y contempla la triste tarde.
Porque no es cosa mía solamente. Imagínate que puede ser peor, me digo, y ser que mi hipopótamo sea pariente de otro hipopótamo perdido por ahí, uno que pertenezca a otra persona. Entonces, la preocupación debería ser proporcional a la cantidad de parientes del hipopótamo. Y mi gato vuelve a sonreír con mis elucubraciones. “¡Mensajeros del cielo! -dice- Ayuden a este experto en el alma…”
Claro. Obviamente, me siento doblemente triste, porque en el alma sólo me queda el pesar de no lograr arrancar con habilidad mi hipopótamo del pantano.
Desde la abadía
Ricardo I.
¡Tengo sed!: El Agua en Chile
Hoy día es el Día Internacional del Agua. Claro. Cómo olvidarlo. Entre todos los elementos, el más veloz y fluido y poderoso. El preclaro destello de un par de átomos que, de paso, es lo que más tenemos en nuestro propio cuerpo (entre un 70 y un 90 por ciento, dependiendo de la edad y el género).
“El agua se vendió, y de las cañerías en el desierto he visto terminarse las gotas…”, nos decía Neruda en Oda al Aire. Y claro que tiene toda la razón, porque lo que se discute hoy día, en el Foro Mundial del Agua, es si se constituye el vital elemento en Derecho Humano. Por cierto, las almas codiciosas buscan sacarle provecho y mantener el agua potable en manos privadas, mientras que el 22% de la población mundial no tiene acceso a algo que para nosotros, en nuestro Chile, es tan común. Todavía.
Un bien escaso. Paradójico si consideramos que el 75% del planeta es liquido fundamental. El detalle es que no más de un 3% de toda esa masa es apta para beber. Entonces ¿cómo hacemos?
No lo sé. Supongo que las organizaciones ciudadanas tendrán que seguir manifestándose, porque es lo que se requiere. Por ejemplo, la Cuarta Región de nuestro país tiene serios problemas para la obtención de agua, y más encima, el negocio minero sólo arroja contaminantes, cancerígenos y demases.
Y más encima, en nuestro propio sur, con los desagües de las celulosas, el Tribunal Internacional del Agua se pronuncia en contra nuestra…
Bueno. Nuestra preocupación se centra en la maquilladora de la Presidenta, en los goles del fin de semana, en un apostador que muere por consumir alcohol a la velocidad del rayo… Yo, en lugar de tomar pisco y morirme, hubiera preferido tomar agua. Mientras se pueda. Porque así como vamos, la verdadera apuesta será poder encontrar algo de agua que no esté contaminada.
Desde la abadía
Ricardo I.
Someramente
Ahora se viene el cumpleaños de mi hermana. Pronto estaremos con ella, si el trabajo nos deja de morder y nos permite el disfrute de un fin de semana con ella. Pronto le llevaremos fotos de Filomena, le contaremos cómo se le echa de menos por este sur ancho y feraz, y le conversaremos de todo y de nada.
Quién sabe, hasta podríamos saludar a Sofía Elena, la nueva luz en la vida de Susana, y también contarle a ella de cómo es de hermosa la vida.
Desde Thélème
Ricardo I.
Navegando el año
Claro. Empiezo a navegar el año. Ahora, de la mano del destino. Mi hermana menor en Viña. Con una gatita nueva que llamamos Filomena. Trabajando en varias cosas y casi en ninguna, buscando posibilidades de hacer clases. Buscando gente que necesite ayuda o un psicólogo, o ambas cosas. Ahora, y desde ahora, con ganas de hacer el ejercicio diario de reflexionar acerca de la vida (aunque esa en realidad es una costumbre vieja, tengo que admitirlo).
Pero por ahora, sólo nostalgia y felicidad por Soledad, allá en el litoral de la Quinta Región, cerca del puerto y de las playas, en medio de un cerro, con su amor y de la mano dibujando su propio camino. Saludos para ti, hermana. Pronto, imágenes exclusivas de los felinos que nos endulzan la vida.
Desde el Sur
Ricardo I.