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no podré igualarme a la lluvia
Hoy Alonso abrió sus ojos de nuevo. Hoy Filomena se desesperó con mi mano. Hoy volví a escribir sin prisas ni nostalgias, avivando los meses que se avecinan.
Si me inicio como un relámpago las horas de este día, no podré igualarme a la lluvia. Ella sabe caer con gracia, plenitud anciana, apropiándose de la tierra como si no faltara más que llover. Es así que esta contemplación del ocio me llena tanto, me hace sereno y apetecidamente propio, sin estancar mi brisa en opulencia, porque la magia yace tras cada gota.

(Si llueve la gente se pone a cubierto; si llueve el pasto parece contento…)
Buscando casa, buscando risas, buscando anillos nuevos. Buscando rincones, buscando ausencias para llenar sin domingos antiguos. Buscando encuentros.
Buscando historias sin precio. Buscando revivir de alegorías. Buscando la música que llene más el alma antes que se nos haga de nuevo presente la tarde.
Bien dice el amigo Gonzalo que hay que “musiciar”. Veremos que pasa luego.
Desde la Abadía.
Ricardo I.
Dos libertarios…
Bueno. La cosa está en jugar ¿sabes? A veces se portan mejor. A veces, quién diría…

Pero otras tantas veces, bueno sólo hay que decirles “amén”. Después de todo, son ellos los que mandan. Son como las palabras: son ellos los que suben y los que bajan, los que escogen el camino y el dueño, el pavo o el pescado. A veces es un largo “Rrrrrrrrrrr…” y otras veces es la total indiferencia.
Entonces, dan ganas de convertirse en uno. Ojalá con todas las de la ley, y salir peludamente a navegar los pastos, los jardines, los entretechos, los tejados, las panderetas que siempre colaboran en establecer rutas alternativas, alfombras majestuosas para tan eternos reyes domésticos. 
Hay que concederles la magia de su mirada: nadie mira las cosas como ellos. O quizá, hay que envidiar francamente su elegancia ineludible (por más que lo intenten, se nota de lejos que provienen de familias finísimas y perdidas en la noche de la aristocracia de mayor abolengo…).
Tampoco nadie puede llegar a adivinar qué es lo que les quita el sueño. O qué es lo que se los provoca, tanto y tan intensamente. Pero debe ser la libertad, la verdadera libertad que les recorre, bigote tras bigote, hasta salir a correr tras la vida.
Desde la Abadía
Ricardo I.
PS: El de arriba es Don Nino, el gato inmenso de una mujer inmensa. La otra es la Srta. Filomena, la novedosa felina que inunda con su cola los rincones de mi casa.
Caballo de Río

¡Qué difícil es la tarea de sacar mi hipopótamo del pantano! He probado con helicópteros, grúas, dispositivos especilizados para hipopótamos, pero por más que intento, nada de nada, y el hipopótamo sigue donde mismo. A veces me mira con ojos de hambre y yo solamente atino a lanzarle silencios y ramas para que coma. Y entonces, en lo máximo de mi apuro, me rebelo ante la andanada del destino.
Mi gato me observa también, pero no me comprende. “¿Para qué quieres un caballo de río?”, me dice al tiempo que mueve su cola (Como él habla griego me traduce casi literalmente todas las palabras que incluyen raíces helénicas). Entonces, yo con mi habitual cara de simio, le digo “¡Tú no entiendes! No sabes nada de cosas imposibles…” Mi gato sonríe, obviamente, y contempla la triste tarde.
Porque no es cosa mía solamente. Imagínate que puede ser peor, me digo, y ser que mi hipopótamo sea pariente de otro hipopótamo perdido por ahí, uno que pertenezca a otra persona. Entonces, la preocupación debería ser proporcional a la cantidad de parientes del hipopótamo. Y mi gato vuelve a sonreír con mis elucubraciones. “¡Mensajeros del cielo! -dice- Ayuden a este experto en el alma…”
Claro. Obviamente, me siento doblemente triste, porque en el alma sólo me queda el pesar de no lograr arrancar con habilidad mi hipopótamo del pantano.
Desde la abadía
Ricardo I.
Someramente
Ahora se viene el cumpleaños de mi hermana. Pronto estaremos con ella, si el trabajo nos deja de morder y nos permite el disfrute de un fin de semana con ella. Pronto le llevaremos fotos de Filomena, le contaremos cómo se le echa de menos por este sur ancho y feraz, y le conversaremos de todo y de nada.
Quién sabe, hasta podríamos saludar a Sofía Elena, la nueva luz en la vida de Susana, y también contarle a ella de cómo es de hermosa la vida.
Desde Thélème
Ricardo I.
Navegando el año
Claro. Empiezo a navegar el año. Ahora, de la mano del destino. Mi hermana menor en Viña. Con una gatita nueva que llamamos Filomena. Trabajando en varias cosas y casi en ninguna, buscando posibilidades de hacer clases. Buscando gente que necesite ayuda o un psicólogo, o ambas cosas. Ahora, y desde ahora, con ganas de hacer el ejercicio diario de reflexionar acerca de la vida (aunque esa en realidad es una costumbre vieja, tengo que admitirlo).
Pero por ahora, sólo nostalgia y felicidad por Soledad, allá en el litoral de la Quinta Región, cerca del puerto y de las playas, en medio de un cerro, con su amor y de la mano dibujando su propio camino. Saludos para ti, hermana. Pronto, imágenes exclusivas de los felinos que nos endulzan la vida.
Desde el Sur
Ricardo I.
Guía para el gato novato
Una guía para gatos novatos. Es que con Alonso…, es entretenido vivir todo esto de nuevo…
1. Si una persona está ocupada y otra no, siéntate sobre la primera.
2. No permitas puertas cerradas en ninguna habitación de la casa. Para lograr que abran una, siéntate frente a ella y golpéala con tus uñas delanteras. Una vez que te abran la puerta, no es necesario entrar. Resérvate siempre el derecho a cambiar de opinión.
3. Duerme lo suficiente durante el día, así estarás con las baterías cargadas para jugar a tope entre la 1 y las 4 de la madrugada.
4. Si te llaman haz como que no oyes, pues todos los gatos son romanos, o los romanos son españoles, los españoles son en realidad suecos, los suecos son alemanes, los alemanes son franceses, etc.
5. No permitas que tu gente se abandone los domingos por la mañana al sueño. Ronronea como una segadora junto a su oreja mientras les mordisqueas el pelo (esto hace un ruidito sumamente denteroso) y si persisten, paséate por encima de sus cabezas procurando pisarles los ojos y la boca.
6. Un minuto antes de que tus dueños se vayan a dormir, escóndete y no respondas bajo ningún concepto.
7. Cuando no te hagan caso en la mañana, porque están atrasados para ir al trabajo, tira la planta mas alta de la casa y rompe el tiesto en la caída. Les encantará, además, como van atrasados, ni les dará tiempo a recogerlo. Después un humano se encargará de decirle al otro humano que fue el viento. Así nunca te castigarán.
8. Sal a recibir a tus amos al balcón o al borde de la ventana, cuando salgan del auto sube a la barandilla y maúlla para llamar su atención, (esto les gusta sobre todo si vives más arriba de un 2º piso), verás como te llaman y te saludan a gritos.
9. Si oyes comentar: “hoy mi gato me ha dejado acariciarlo 3 veces…”, toma cuenta, es demasiado. Practica durante 20 días, el bufido desgarrador ante cualquier ademán. Incluso si lleva jamón en la mano… No desdeñes ser contradictorio: ahora sí, en el medio del prado no, en la punta del sur sí, bajo el auto no, tras el ficus si,…
10. Por supuesto, al otro humano que viva contigo procura permitirle todo lo que te dé la gana. De esa manera fomentarás los celos entre ambos, y sacarás partido.
11. Entretén a tu gente cuando se estén bañando. Mete la cola y las patitas en el agua de la tina y luego paséate por el borde (esto es particularmente emocionante si la tina es antigua y tiene el borde curvado), con las patitas mojadas amaga continuos resbalones en el borde curvo, así el bañista estará realmente interesado en saber en que momento vas a caer a la tina convertido en una motosierra de zarpas desgarradoras de su piel desnuda.
12. Si te dejan fuera del baño y no te abren por más que grites y arañes la puerta, aprovecha para experimentar la fuerza de la gravedad con todos los adornitos del mueble del pasillo.
13. Si eres macho, nunca les marques el territorio, ni faltes de casa más de 2 horas. Si no, te llevarán a un hombre vestido de blanco, y jamás volverás a darle un gustazo a ese cuerpo serrano que tienes.
14. Cuando te monten en un auto, compórtate como un psicópata. Verás como nunca más te sacarán de tu territorio y de tu camita.
15. Si tienes que vomitar, salta rápidamente a una silla. Si no te alcanza el tiempo, vete a la alfombra.
Saludos a todos.
A un gato
“No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.”Jorge Luis Borges
El nuevo compañero-gato-de-camino se llama Alonso. Está recién salvado de las fauces de cuatro perros que no hicieron más que revelar su condición de sobreviviente. Pero ahora está feliz. Ya duerme a destajo y ya contempla las cosas que nosotros los humanos jamás habremos de mirar.
Gracias por esta bendición, a Susana y a Mariela.
Desde los bigotes rotos
Ricardo I.
